Nuestras manos estaban entrelazadas mientras que yo estaba acostada sobre el pecho de Aidan.
Han pasado semanas desde que los chicos entrenan todo el tiempo y yo también lo he hecho a espaldas de Aidan.
Necesito crear ese escudo contra la magia.
No solo por el hermano de Aidan sino también contra los cazadores.
Ellos usaban la magia.
La manipulaban y podían hacernos mucho daño.
—Aidan... tengo un mal presentimiento.
Él besó con dulzura mi mano que seguían entrelazada con la suya.
—No tienes de