Aidan:
—Habla ahora ¿Qué demonios haces aquí? Estoy conteniéndome para no matarte como quiero —gruñí.
Cuando Niklas y Genevieve huyeron el día del cumpleaños de mi hija mi alma se destuyó más de lo que ya estaba.
Había esto luchando contra el dolor de haber perdido a mi compañera e intentado estar fuerte para mis hijos y mi manada pero no resultó nada fácil.
Fui blanco de los cazadores y fue ahí donde me capturaron por años hasta que Selene volvió.
No había encontrado a Genevieve ni a Niklas po