Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio de los aposentos del Alfa, siempre opresivo, ahora se sentía como una prisión de mármol. Anya se había arrojado sobre el diván, aún con la ropa de combate manchada de ceniza y la boca hormigueando por el beso violento y necesario de Kael. El aroma a cedro, tierra y la Marca territorial de Kael, que habí







