Nicola
Desperté con los primeros rayos del sol filtrándose por la ventana de la cabaña.
La luz acariciaba el rostro de Valentina, dormida a mi lado, con el cabello oscuro desparramado sobre la almohada.
Me quedé observándola, disfrutando de esa imagen rara y preciosa. Era extraño verla así, tan tranquila, después de la intensidad de la noche anterior.
Nos habíamos llevado al límite, como si no existiera el mañana. Nos habíamos entregado el uno al otro hasta que simplemente perdimos el conocimie