Nicola
Los disparos comenzaron a sonar en el almacén como una melodía macabra.
Era una masacre, pero yo no sentía nada. Mi mente estaba en otro lugar, en otro momento, con la imagen de Valentina en mi cabeza.
Cada disparo, cada vida que arrebataba, era por ella. Era por Bianca. Por mi familia.
Lorenzo y los demás no se quedaron atrás.
Mis hombres eran profesionales, letales en cada movimiento. Cada integrante de la Camorra que se encontraba en el almacén caía como piezas de dominó.
El olor a pó