Nicola
Me giré hacia ella, mis ojos fríos, llenos de furia.
—Te aseguro, Claudia, —dije, con un tono bajo pero peligroso, —que no solo encontraré a las chicas, sino que me aseguraré de que la Camorra no vuelva a meter un pie en Palermo sin pagar el precio.
Mi voz resonó en la sala, y pude ver cómo algunos de los jefes me evaluaban de nuevo. Sabían que era serio, sabían que no iba a dudar. Pero también sabían que este era mi momento para demostrar lo que realmente significaba ser un Moretti.
—Qu