Nicola
Antes de que pudiera dar el siguiente paso, me lancé hacia adelante, mi mano agarrando su muñeca.
Tiré de ella hacia mí, obligándola a girarse mientras sus ojos se agrandaban con sorpresa.
—¿A dónde crees que vas? —le susurré, mi voz ronca aún por el placer que me acababa de dar.
La arrastré hacia mi escritorio y, con un único movimiento, la levanté y la senté sobre la fría superficie de madera.
Su respiración se aceleró, y vi el cambio en su expresión. Esa mezcla de deseo y desafío en s