Shadow
—No me llames así, —gruñí, mi voz cargada de resentimiento—. Tú no eres mi padre. Un padre no entrega a su hijo como si fuera un perro sarnoso.
Sabía que mis palabras le dolían, la familia era lo primero, después de todo. Dio un paso atrás, llevando una mano a su pecho.
—Entiendo que estás enojado conmigo, —dijo con su voz quebrándose—. Pero no sabes toda la verdad.
—¿La verdad? —solté con amargura, cruzándome de brazos.
Enzo levantó la mirada, sus ojos brillando con lágrimas que se esca