El vuelo había sido rápido, demasiado rápido para lo que Sara habría deseado. Apenas y tuvo tiempo de procesar que estaba oficialmente casada con Scott cuando las puertas del aeropuerto se abrieron y un enjambre de fotógrafos los recibió con flashes que parecían cuchilladas de luz.
Scott, impecable como siempre, le tomó la mano sin avisar. La apretó con firmeza, como si fuera parte del mismo guion que ella debía seguir.
—Sonríe —susurró sin mirarla.
Y ella lo hizo.
La sonrisa falsa le tensó la m