Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer llegó despacio, filtrándose entre las cortinas de la habitación que ahora era oficialmente la de Sara. La mansión Valmont despertaba con un ritmo diferente esa semana: empleados corriendo de un lado a otro, decoradores entrando y saliendo, flores que cambiaban de lugar según las órdenes estrictas de Alastor; incluso Henry parecía más silencioso, aunque solo por momentos.
La boda del heredero —y del heredero ileg&







