Mundo de ficçãoIniciar sessão—¿Estás segura que no te duele nada? —preguntó Henry otra vez, por tercera vez.
—Estoy bien —respondió ella, respirando hondo mientras se alisaba la camiseta—. Solo me asusté.
Henry cruzó los brazos sobre el pecho, evaluándola con una seriedad que rara vez mostraba.
—No te vi bajar la vista. Te vi perder el color —dijo—. Y no es por el tropiezo. Ya estabas nerviosa desde antes







