Alessia sintió que el mundo se desmoronaba bajo sus pies.
Sus ojos repasaban la frase una y otra vez, como si al leerla con más fuerza pudiera cambiar su significado, como si el papel pudiera retractarse y disculparse por herirla.
Pero no era una broma cruel. No era una mentira malintencionada. Era una advertencia... y su corazón lo sabía.
Un escalofrío helado le recorrió la espalda, clavándose como cuchillas en su piel. Su loba, Denna, rugió desde dentro con una mezcla de rabia, temor y desespe