—¡Apareció su compañera! ¡Al fin! —gritó el Luna Syrah con los ojos brillando de júbilo—. ¡Gracias a la Diosa de la Luna! Pensé que el destino nos obligaría a sellar una alianza forzada con otra manada... pero esto… esto es mucho más que un milagro. ¡Esto es la señal que estábamos esperando!
Su voz temblaba por la emoción.
Había esperado años por ese momento. Su cuerpo cansado parecía renovado, como si la energía ancestral le atravesara las venas solo al presenciar la llegada de la compañera des