Elara se puso de pie con dificultad, temblando aún por el fuego que recorría su cuerpo.
Frente a ella, Jarek había retomado su forma humana.
Ambos estaban desnudos, cubiertos solo por la sombra y el deseo.
Ambos marcados por la necesidad.
El aroma del celo flotaba espeso en el aire, envolviéndolos, empujándolos el uno hacia el otro, como si el universo conspirara para reunirlos.
—¿Viniste? —susurró ella, con los ojos llenos de emoción contenida.
Jarek sonrió, acercándose con paso firme. Su m