Luego de un rato, Sienna logró escabullirse del salón una vez más, se retiró a terminar con su trabajo mientras los dos nuevos inversionistas firmaban los términos de su anexión al negocio, era el momento perfecto para encerrarse en su nueva oficina y adelantar algo de trabajo, además de sacarse a Evans de la cabeza y de entrepierna.
« ¡Carajo, Sienna, él es tu peor pesadilla, ya basta! », se recriminó a sí misma.
Leonard estuvo pensando las cosas con cuidado, ella no lo dejaría acercarse jamás