La frase de Yuly había quedado flotando en el aire.
Chris entre cerró los ojos y arrugó en entrecejo mirando como si le hubiera crecido una segunda cabeza.
— ¿De qué carajos me estás hablando, Yuly? — Lo había tomado por sorpresa.
— Del pa dre de E than… — Casi deletreó lentamente.
— ¿Ha venido hasta aquí? ¿Dónde está ese desgraciado? — Levantándose de la silla, pero la niñera lo tomó del brazo haciendo que volviera a sentarse.
— No, Chris, el padre del niño no está aquí, escúchame, por favor —