Hubo algo en la mirada de Rachel que dejó a Chris sin aliento. El hombre bajó la vista para poder pensar con claridad.
— Es un gusto conocerla, señorita Williams.
— Dígame Rachel, por favor…
— Eh… sí, claro, Rachel… ¿En qué puedo servirla?
— Como sabe, trabajo para Leonard Evans, y estoy aquí para velar por sus intereses — La morena contestó.
— Pero, para eso hubiera ido a la Brown Tower, aquí estoy atendiendo una situación personal… — Chris le dijo algo confundido.
— Entiendo, señor Brown, pero