El zumbido del teléfono en la mesa de noche rompió el tenso silencio de la habitación del hospital. Sienna se había quedado dormida un rato, aprovechando el silencio y la calma que le prodigaba la ausencia de los dos hombres que la habían dejado sola con Ethan desde hacía un rato.
Despertó sobresaltada, el corazón latiéndole desbocado. Era el doctor Osleer. Las palabras que pronunció al otro lado de la línea la golpearon como una ola helada, dejándola sin aliento. No eran lo que esperaba, y a l