—Esto es oro puro —susurra mi hermana, dándole un trago a su copa de vino mientras saca una captura de pantalla de un chisme en su teléfono.
Fran nos mira desde la cocina, preparando un whisky para él y sirviéndome una cerveza. Estamos esparcidos por la sala, devorando una pizza después de pedir a domicilio. Estoy cansada, no solo por un día de m****a, sino por las pastillas de la ansiedad.
—¿Qué es lo que miras? —le pregunto a mi hermana, fingiendo interés.
—Sasha y Curtis van a tener otro bebé