Mientras tanto en la cocina, nuestras mentecillas brillantes comenzaban a confabular...
-¿Babosito?
-¿Cuándo será el día que me cambies ese apodo? ¿Algo así como cariño, cielo o mi rey?
-Ya cállate, eres baboso y punto.
-Jóvenes -Jack no pudo aguantar la risa que le producía ver el espectáculo que armaban esos dos.
-Ya, ya, a lo que iba. La próxima semana será la primera audición y aunque soy perfecta, tengo miedo de que te equivoques.
-No te preocupes, enana -replicó en tono molesto-. Todo sal