Cuando se cerraron las puertas de la sala de partos el corazón de Adam dejó de latir por unos segundos, se dejó caer al piso y lloró, lloró como un niño, si con todo el dinero que poseía pudiera cambiar su lugar con ella en ese momento con gusto lo haría, ella era su "Cielo", la razón por la que tanto él como su familia habían cambiado.
Sus lágrimas brotaban de sus ojos y sus sollozos se escuchaban en todo el pasillo, ya no sabía cuánto tiempo llevaba en ese lugar, no sentía nada, en ese momen