En las afueras de la ciudad...
No sé dónde estoy, me encontraba sentado en una silla amarrado de manos y pies. El lugar está oscuro y huele a pescado, a lo lejos siento las sirenas de los barcos ¿El muelle? Debía ser así, pero qué mierda, cómo me dejé secuestrar, soy un estúpido. En eso se escuchó un taconear fuerte y constante.
-Buenos días dormilón - la mujer que está frente a mí ve su reloj -. Perdón, buenas tardes, bello durmiente.
-¿Quién diablos eres y por qué me retienes aquí? - Pregunt