Estas semanas de paz habían sido maravillosas, las cosas iban de maravilla con Adam, mi embarazo se empezaba a notar, sobre todo por mis antojos, las náuseas y mareos matutinos las tenía Adam. Sí, al pobre le tocó la peor parte del embarazo. Nuestros hijos habían tratado de sobrellevar los cambios, aunque a Val y Ethan los vemos menos, pues se encontraban a full trabajando en el hospital. Me conformo con saber que estaban bien y juntos.
En cuanto a mis pequeños, que ya no lo son tanto, los habí