Amaro evitó desayunar para no encontrarse con Alma. Se despidió de su hijo y se fue rumbo al trabajo sin volver a hablarle luego de la discusión.
—Supongo que tendré que irme preparando para su mal humor cuando regrese —inquirió Sonia mientras hojeaba un libro de recetas—. No quiero meterme en sus problemas, pero conozco a Amaro lo suficiente para saber que con él, el enojo es como la mala hierba; mientras más tiempo pase, más raíces echará ese enojo y más difícil será que se le pase. Con la ma