El auto que recogió a Alma en casa de los Gutiérrez-Cruz la dejó en el frontis de un hotel en la ciudad. Cargando sus pertenencias, Alma consultó el precio del hospedaje. Era demasiado.
—De momento me quedaré un día —dijo, entregándole su identificación a la recepcionista para que ingresara sus datos—. Hace un tiempo vine y me pareció ver a alguien que creo que está siendo buscada por la policía. ¿Es posible que se revisen las grabaciones de seguridad para confirmarlo?
—Me temo que no, por res