OLIVAR.
El viaje hacia la residencia de mi linaje fue rápido. La mansión de mis padres, se alzaba imponente entre los picos más altos, una fortaleza de piedra que exhalaba poder y tradición.
Al cruzar el umbral, el aroma a hogar me recibió, A diferencia de la tensión que se respiraba en mi propia casa con la presencia de Tamara, aquí siempre había una paz basada en el respeto mutuo.
—¡Olivar! —escuché una voz vibrante antes de ver a la dueña.
Aleria, mi hermana menor, apareció por el pasillo y