EMELY...
Caminé sobre la alfombra de pétalos con el corazón a mil por hora. El velo me cubría el rostro, pero sentía la fuerza de Magnus a mi lado; su brazo era mi único apoyo para no flaquear. El jardín estaba en un silencio absoluto, custodiado por guerreros que no quitaban la vista de los alrededores.
Al llegar frente a Olivar, la tensión en el aire se volvió eléctrica. Él me esperaba con una intensidad que me hizo vibrar entera. Magnus se detuvo y, con un gesto firme, tomó mi mano para pone