BAILE ESPECIAL.
EMELY
—Me gusta esto —murmuró Olivar, acercando su silla a la mía para estar más cerca—. Me gusta descubrir a la Emely que sueña con nubes y pinturas. Siento que cada minuto que pasamos así, nos unimos mucho más que con cualquier otra cosa.
Olivar se levantó de la mesa y, con esa elegancia natural que tiene, me extendió la mano con una inclinación juguetona.
—¿Me concedes esta pieza, mi Luna? —me preguntó con un brillo travieso en los ojos.
Yo solté una carcajada suave, mirando a nuestro alrede