EMELY.
Me quedé en silencio, escuchando el latido de su corazón. Había escuchado susurros sobre ella en la mansión; decían que vivía aislada, en los límites de los territorios conocidos, y que solo recibía a quienes tenían el valor de cruzar las tierras prohibidas.
—Con ella puedo encontrar respuestas —continuó Olivar, y sus ojos brillaron con una determinación desesperada—. La medicina de la doctora está diseñada para lobos, pero la Gran Sabia conoce los secretos de la sangre y el espíritu. El