Sebastián
El nombre, Marcus Sinclair, se grabó a fuego en mi mente. La fotografía en el comunicado de prensa era un espejo cruel: los mismos ojos, la misma línea de mandíbula. Si el análisis de ADN que mi madre había ocultado era correcto, el CEO del temido Phoenix Group, una corporación conocida por sus adquisiciones silenciosas y su implacable estrategia, era mi padre biológico.
Y acababa de anunciar una "alianza estratégica" con Belmonte, en su momento más vulnerable. No era una alianza; era