Aitana
La transición de las sábanas separadas a la intimidad consensuada fue como caminar sobre hielo fino. El "pacto de la pasión sin ataduras" era la lógica retorcida de dos estrategas que se negaban a admitir el amor, pero no podían negar el deseo.
La primera noche después de la junta, Sebastián entró en la suite. Yo estaba leyendo en la cama, con una máscara facial puesta.
—Esto es ridículo —dije, sintiendo el rubor en mis mejillas a pesar de la máscara.
—No. Es práctico —respondió él, des