Capitulo 80

Dakota regresó a la villa unas horas después. Estaba sentada en la sala junto a los gemelos.

—Aquí están los consentidos del abuelo —dijo Stavros—. ¿Cómo estás, hija?

—Muy bien, agradecida de la ayuda extra que tengo. ¿Cómo está todo por aquí? He pasado tiempo encerrada en mi mundo.

—Muy bien, hija. Penélope está muy feliz con ese muchacho. Cuánto sufrimiento le hubiera ahorrado…

—No pienses en eso, no vale la pena.

—Pero no puedo evitarlo. Quiere mudarse sola. Alekos la convenció de construir una casa aquí. Pronto me dejarán solo.

—No digas eso. Jamás estarás solo. Iremos o vendremos todos los días. Eres nuestro apoyo. ¿Cómo crees que te dejaremos solo?

Stavros abrazó a su nuera.

Esa noche, Dakota se miraba en el espejo. Había elegido un vestido negro largo, con transparencia en la cintura y mangas largas. Pelo suelto. Estaba conforme con lo que veía. Bajó las escaleras.

—Pero mira qué bella nuera tengo —dijo Stavros.

Dakota sonrió.

—No estarás exagerando… —dijo
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