La ciudad, bajo su inquebrantable fachada de orden y prosperidad, comenzaba a respirar un aire diferente. El momento que Iván había estado esperando durante tanto tiempo había llegado: las sombras que antes se mantenían ocultas, fuera del alcance de los ojos curiosos, comenzaban a tomar forma y salir a la luz. Había marcado un punto de no retorno, un punto donde sus enemigos ya no eran simplemente nombres en una lista, sino fuerzas activas y calculadoras dispuestas a enfrentarse directamente co