El aire en la oficina de Iván estaba cargado de tensión. Los tres se encontraban frente a la mesa, con los ojos fijos en la carta que había llegado de manera inesperada. La amenaza era clara, directa, y aunque ellos lo habían anticipado, la realidad de que había alguien observando sus movimientos les golpeó con la fuerza de una revelación siniestra.
Iván, con la carta aún en sus manos, no podía apartar la vista de las palabras escritas. Los detalles que contenía no eran simples amenazas, sino u