El eco de los pasos resonaba con intensidad en el pasillo. Iván, Samuel y la hermana de Elisa se prepararon para lo peor. Sabían que enfrentarse a Montalvo significaba enfrentarse a todo su poder, a su influencia y a sus secuaces, pero ya no había marcha atrás.
Montalvo sonrió de lado al ver cómo su gente rodeaba a los intrusos. Su confianza era inquebrantable, como si ya hubiera ganado antes de que la lucha siquiera comenzara.
- Me sorprende su terquedad. - Susurró, cruzándose de brazos. - Han