El viento frío de la noche golpeaba el rostro de Iván mientras permanecía de pie en el borde del camino de tierra. Sus ojos escaneaban el área con una intensidad depredadora. Sabía que Elisa estaba cerca. Sabía que Montalvo lo estaba esperando. Pero eso no importaba.
- Iván, esto es una trampa. - Samuel habló con urgencia, con la mano sobre su pistola. - Montalvo quiere que vayas solo.
- Lo sé.
Samuel frunció el ceño.
- Entonces, ¿por qué sigues con esto? Debemos idear un plan, buscar apoyo, es