La mañana siguiente, Natalia despertó con una sensación pesada sobre su pecho. Había estado en ese lugar oscuro durante tanto tiempo, observando, esperando, planeando. Pero ahora que se encontraba tan cerca de lo que siempre había querido, una sensación de inquietud la envolvía. Había tomado decisiones que no podía revertir, y cada una de ellas parecía conducirla más y más al abismo. Sin embargo, su objetivo seguía intacto: la venganza.
Después de la reunión con Andrés, Natalia había logrado co