42. PRESENCIAS
Mi mirada buscó frenéticamente en todas las direcciones, explorando cada rincón en un intento desesperado por hallar la fuente de esa respiración invisible y de la fuerza sobrenatural que me había arrojado de mi asiento. Sin embargo, mis ojos se encontraron con nada más que oscuridad, una negrura opresiva que parecía engullirlo todo. Una voz insistente dentro de mí clamaba que era mi imaginación jugándome malas pasadas, una manera de protegerme del terror que me dominaba. Pero el gélido alient