308. REGRESO A LA TIERRA
Me hablaba Tomaza al tiempo que terminaba de arreglarme el vestido, mientras Dolores me cepillaba el cabello, las miraba con dulzura y salí al encuentro del padre.
—Pero mírate, si pareces que no estuviste enferma, Dios es grande.
— ¿Y cómo fue eso que le dio por visitarme padre?
—Nada, estaba yo en mi parroquia arreglando unos candelabros, cuando escuché una voz que me decía que debía venir a verte. Como me quedé preocupado después de tú confesión y de todo lo que me dijiste que iban a hacer