41. TRAGEDIA.
El inusual comentario de Sor Inés provocó una risa colectiva, resonando en la estancia. Sor Caridad, sin embargo, dirigió una mirada de reproche hacia ella, un gesto que desembocó en una reprimenda, como era costumbre.
—Ja, ja, ja… ¡Ay hermana! No deberías soltar tales ocurrencias —advirtió Sor Caridad, su tono un tanto regañón.
—Mis disculpas, hermana, pero es lo que parecía. Por favor, continúe con su relato. ¿Qué sucedió? ¿La forzaron a casarse con el anciano?
Sor Caridad tomó un respiro ant