Los años pasaron y mi Julián, no aparecía. Sin embargo, había algo que llamaba mucho mi atención, pues era lo último que me había regalado antes de partir, y había tomado el trabajo de colocarlo el mismo. Un hermoso ramo de nomeolvides lo había colocado en un búcaro muy precioso. Se mantenía fresco como el primer día que me lo había regalado, y eso hacía que mi corazón guardara la esperanza de que él regresara un día a mi lado. La hacienda la había convertido, la planta baja en un refugio
Bris
Muchas gracias por leer mi novela paranormal. Espero que haya sido de tu agrado, te invito a leer mis otras novelas:
La mujer en mí
Sin miedo Contratémonos
Mi pequeño y gran secreto
Gil y el alfa maldito
El Alfa Supremo