43. VISIONES
Giré mi cabeza al sentir una presencia a mi lado, un sentimiento de ser protegida. Una idea cruzó mi mente: ¿acaso había ángeles guardianes de verdad? En un intento por dilucidar este misterio, encendí otra lámpara, inundando la habitación con una luz más intensa. Pero la presencia que sentía no se dejó atrapar por los resplandores; permaneció inalcanzable, escurriéndose en el rincón invisible.
Mi entorno mostraba todos los signos de soledad, y sin embargo, la sensación persistía, como si una