—Así es, soy la esposa de Abdoulayé Agoyán
Cuando terminé de decir eso, se hizo un gran silencio y me rodearon todos los habitantes de aquel lugar girando a mi alrededor, no sabría decir si me estudiaban o con mirada amenazante.
—¡Imposible! — dijo el anciano. — ¡Él desapareció hace miles de años con toda su gente!
Abrí mis brazos en el centro del círculo que ellos me habían hecho llenándome completamente de luz, pedí que mi esposo apareciera ante mí y al momento Julián apareció en todo su es