251. VISITANDO A LOS MUERTOS
Imploraba una y otra vez de rodillas a su santos, que me libraran de todo mal. Que todavía mi tiempo no había llegado, que no debería dejarme visitar el mundo de los muertos, y que había sido un error que yo había entrado allí siguiendo a mis padres. Que por favor, me dejaran libre de todo compromiso, que él estaba dispuesto a tomar mi lugar.
—¿Qué sucede Julián?—pregunté todavía sin comprender por qué él hacía todo aquello.
Sin embargo, no tuve respuesta, seguía sin poder marcharme del