156. NUEVO DIA
Ante mi grito, Julián se pone de pie de un salto llevándome con él y corre a coger su bastón. Golpea fuerte con él en el piso y comienza a conjurar. Yo prácticamente me meto dentro de su ropa aterrada con mis ojos cerrados. Y aun así puedo ver esa sombra negra aproximándose a mí, y justo cuando me va a alcanzar. Todas mis prendas que esta vez las tengo puestas nos iluminan a ambos, y escucho a Julián decir.
—¡¿Tú?! ¿Qué haces aquí? ¡Márchate, ella no te pertenece, es mi mujer, mía!
Y golpeó mu