Juliana abrió la puerta del pequeño apartamento intentando no hacer ruido. El lugar seguía exactamente igual que cuando salió esa mañana. Nada había cambiado. Las mismas paredes con pintura desgastada, los mismos muebles antiguos, la misma iluminación tenue que apenas conseguía hacer que aquel espacio pareciera un poco más acogedor. Era un apartamento pequeño, demasiado pequeño para tres personas, pero había sido el único lugar que habían podido llamar hogar después de perder a su madre.
Apenas