Sebastián leyó nuevamente el mensaje de Jimena. No sabía qué responderle. ¿Cómo diablos iba a explicarle que no podía acompañarla porque debía llegar con Juliana, presentarla ante todo el mundo como su esposa y permanecer a su lado durante toda la noche?
Durante toda la mañana intentó encontrar una alternativa.
Podía presentarse con Juliana y permitir que Jimena llegara por separado. Podía entrar con ambas o acompañar primero a una y después a la otra. Sin embargo, mientras más analizaba aquell