Al regresar al apartamento, encontró a Amanda haciendo la tarea sobre la mesa y a Juliana sentada en el sofá, doblando ropa limpia. Había varias pilas organizadas a su lado. Algunas prendas pertenecían a ella y a su hermana.
También reconoció dos de sus camisas.
—Lavaste mi ropa.
Juliana levantó la cabeza.
—Lavé lo que estaba dentro del cesto.
—No tenías que hacerlo.
—Ya tuvimos esta conversación en el desayuno. Sé perfectamente cuáles cosas no estoy obligada a hacer.
Sebastián se quitó la chaq