Sebastián sostuvo la mirada de Jimena. Al otro lado del pasillo, la puerta de la habitación de Juliana y Amanda acababa de cerrarse, pero todavía alcanzaba a escuchar el murmullo emocionado de la adolescente preguntando cosas relacionadas a ese Matthew.
Sacudió la cabeza.
—No me interesa ese sujeto, ni que sea amigo de Juliana ni que le escriba. Es solo que me parece raro que justo ahora que acaba de recibir tanto dinero, comience a tener amigos.
Jimena frunció el ceño.
—¿De qué estás hablando?