28.
Myra gritó tan fuerte como fue capaz, y su padre avanzó hacia ella dando grandes zancadas, la tomó por el cabello y comenzó a arrastrarla.
—¡Papá! —le gritó ella, pero él parecía no escucharla — ¡papá! —Enterró los dedos en la tierra y sintió como se le desprendió un mechón de cabello. Cuando el hombre la soltó Myra se levantó de un salto hacia atrás y cayó de pie frente a él —¿Qué te pasa? —Franco le lanzó un puñetazo que ella esquivó, lo sujetó por las muñeca y lo golpeó en la axila varias ve